16 de abril de 2013

La psicosis desde dentro


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23 de marzo de 2012

Quijotes infinitos...

"Me reencarnaron en mi figura de nuevo, como un viajero que ha bajado de un mundo donde las almas viajan en el vacío de la nada. Allí me canse de dar vueltas como un loco, donde mi imaginación, por descubrir nuevas aventuras y batallas, me desbordaba. No sé quién habrá sido esta vez el aventurero escritor que de su mano haya querido dar nueva vida a un personaje nada misterioso, fruto de la imaginación de un genio de la literatura que quiso hacerlo grande en una tierra como es la Mancha"



"No sé cómo he llegado hasta aquí, pero me encuentro en un rastrojo de una tierra que parece estar olvidada. Yo estoy tal como mi madre me trajo al mundo, bien desnudo, y la verdad es que no siento ninguna vergüenza por ello. Tal vez sea media tarde; lo digo por el calor que aprieta y por la posición en que se encuentra el sol en estos momentos. Una cosa es bien segura, que es una tarde de verano. Empiezo a tener demasiado calor en mi cuerpo desnudo, y si no me cobijo en un lugar en el que haya sombra, pronto mi piel blanca se pondrá de roja a negra como un carbón, y puede que, ahora que he bajado de allí arriba, mi aventura dure menos de lo que yo pensaba"



"He llegado aquí con un solo pensamiento: ser poeta de las andanzas que me hicieron ser famoso. Y lo he hecho, según creo, llamado por algún alma a la que a veces oí gritar:"don Quijote, ¿dónde estás que no te encuentro?" La que me llamara bien podría ser mi querida Dulcinea del Toboso. O tal vez mi amigo Sancho Panza. No lo sé, pero de una cosa estoy seguro, de que las voces las oí en más de una ocasión"...




El Hidalgo de la Mancha
Eusebio Loro Sanchez de Pablo


Más Quijotes aquí.



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28 de abril de 2011

Las amenazas del próximo manual sobre Salud Mental

“Cuando todo es enfermedad ya no queda nada de responsabilidad y sin responsabilidad corremos el peligro de quedarnos sin derechos y sin la capacidad de actuar dentro de un marco de libertad”. Con esta sencilla frase podemos condensar el fin último del artículo que sigue, que no es ni más ni meno que centrar nuestra atención y con ella nuestra alerta en las consecuencias de la próxima edición, en el año 2013, de la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) de la Asociación Psiquiátrica Americana.
Y es que de “la próxima biblia de la psiquiatría” va a depender la separación entre personas sanas y enfermas y, si no nos fallan las cuentas, van a ser tantos los trastornos y tan flexibles sus mediciones, que por primera vez en la historia de la humanidad nos vamos a encontrar con un planeta poblado por una mayoría de enfermos mentales.
Ante semejante panorama nos asalta la inevitable pregunta de si no tenemos suficientes patologías mentales con el actual DSM-IV (297, concretamente), a la que los contenidos del proyecto que ha sido puesto en marcha del DSM-V parecen contestar de forma negativa. De ahora en adelante las tasas de trastornos mentales estarán al alza. La subida se producirá de dos maneras:
  • Habrá nuevos diagnósticos que podrán ser extremadamente comunes en la población general (¿se fabricarán nuevas enfermedades mentales?).
  • Los umbrales de muchos desórdenes ya existentes serán más bajos (el diagnóstico será posible con síntomas más leves).
El nuevo manual podría desencadenar en un exceso de prescripción farmacológica (imagen: usuario de Flickr).
Los nuevos diagnósticos “problemáticos” serán el síndrome de riesgo de psicosis, que dará lugar a una tasa de falsos positivos de entre el 70% y el 75%, con lo que miles de adolescentes y jóvenes adultos recibirán tratamientos psicofarmacológicos innecesarios para su supuesto riesgo de padecer en el futuro un trastorno psicótico; el trastorno mixto ansioso depresivo, que podrá convertirse en uno de los más comunes desórdenes mentales, psiquiatrizando y psicologizando reacciones normales ante la vida; el trastorno cognitivo menor, definido por síntomas inespecíficos de desempeño intelectual reducido y que le dará entidad de enfermedad a déficits cognitivos que son normales a partir de los 50 años; el trastorno de atracones, que tendrá en la población general una tasa del 6 % al considerar como patología el darse un atracón al menos una vez por semana durante 3 meses; el trastorno disfuncional del carácter con disforia que considerará enfermedad los exabruptos del carácter (la mala leche o el mal genio); el trastorno coercitivo parafílico, con lo cual muchos violadores ya no serán criminales sino enfermos; eltrastorno por hipersexualidad (sobran los comentarios); y las adicciones conductuales, que podrán incluir en la categoría de adicciones a sustancias, por ejemplo, el juego patológico o bien otras no especificadas como a comprar, al sexo, al trabajo, a la tarjeta de crédito, a los videojuegos…, con lo que se nos dotará de una excusa ideal para descargar nuestra responsabilidad personal en una etiqueta diagnóstica.
En el caso de umbrales más bajos para categorías ya existentes, los cambios introducidos en los criterios de algunas enfermedades mentales producirán un gran aumento de diagnósticos como el de trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad (con el consecuente abuso de fármacos estimulantes para su tratamiento), el trastorno de adicción ( que llevará a etiquetar con la dura palabra de adicción a aquellos cuyo problema esté restringido al uso intermitente de sustancias), el trastorno del espectro del autismo (alimentando la epidemia del pobremente definido autismo), la medicalización del duelo normal (transformándose en un blanco muy apetecible para ya sabemos quién), o la pedohebefilia (¿el sexo con individuos de 14 ó 15 años debe ser una cuestión legal o psiquiátrica?, ¿tener relaciones con un adolescente menor de edad debe entenderse como una conducta regulable por la ley en cada sociedad o como un síntoma de enfermedad mental?).
Ojalá podamos retractarnos de nuestro alarmismo y que el DSM-V definitivo y la propia práctica clínica de los profesionales de salud mental subsanen, lo que bajo nuestro punto de vista, son errores con graves consecuencias para el ser humano: la medicalización de trastornos inexistentes o de reacciones normales a la vida, o la peligrosa tendencia a quitarnos de encima la responsabilidad de nuestros actos, la cual va indisolublemente unida al ejercicio de una libertad a la que no se puede renunciar.
Para todos los que nos habéis leído os enviamos un saludo desde Saltando Muros, el blog desde el que intentamos materializar ideas como las aquí esbozadas, porque más allá del diagnóstico, aquí, a tu lado y al mío, está la persona, el afectado, su sufrimiento, sus ilusiones, su historia, sus afectos, su responsabilidad, su fuerza, su dignidad… y solo desde estos elementos podremos contribuir a su recuperación.



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20 de abril de 2011

Retrats


Tras ingresar en varios centros psiquiátricos afectado de esquizofrenia, Lluís Gracia descubre la pintura como una herramienta para enfrentarse a su enfermedad. Desde entonces colabora con diferentes asociaciones desarrollando sus propios talleres de pintura con otros enfermos, compartiendo así su experiencia. Retrats sigue en uno de estos talleres la evolución personal y artística de nueve de estos enfermos.

Retrats no busca una aproximación científica a la esquizofrenia. Da protagonismo a las personas y no a la enfermedad. Es una mirada positiva, una mirada que muestra la ilusión de unas personas que se esfuerzan por buscar una salida y superar la enfermedad.

El documental sigue la historia de nueve personas (Lluís Gràcia -el profesor-, Isabel, Pilar, Jordi, Cati, Carles, Antonia y Jaime) que buscan recuperar la normalidad tras muchos años conviviendo con la enfermedad.

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11 de abril de 2011

Memoria Histórica: Enfermedad Mental y Eutanasia

Entre 1939 y 1945, aproximadamente 300.000 personas de Alemania, Austria, Francia, la Unión Soviética y Checoslovaquia, fueron víctimas del programa de eutanasia nacionalsocialista. Estas personas eran personas con problemas psiquiátricos, disminuidos físicos o psíquicos, enfermos de tuberculosis o personas de origen judío. En general, todos aquellos que no se correspondían con la imagen “sana” y “aria” que debía ser útil para participar en la “batalla por la existencia” que mantenía el régimen.

Tras su llegada al poder, los nazis aplicaron a los servicios sociales y asistenciales sus ideales racial-higiénicos. Fue promovida la denominada “salud hereditaria”, mientras que las personas enfermas, discapacitadas y consideradas como “extraños a la comunidad” fueron discriminados. Las personas que vivían en instituciones mentales o educativas especiales fueron consideradas como una carga económica y, de acuerdo con el uso lingüístico oficial, fueron considerados como “inferiores”, “ inútiles”, etc.

Tras la “Ley para la prevención de enfermedades hereditarias” de 1934, aproximadamente 400.000 personas que sufrían de algunas de estas enfermedades (incluyendo también a los niños en centros asistenciales, asociales, criminales y alcohólicos) fueron obligatoriamente esterilizados.

La autorización de Adolf Hitler para el programa de Eutanasia (Operación T4), firmada en octubre de 1939, pero fechada el 1 de septiembre de 1939.
Dentro del sistema creado por el programa de la Aktion T4, se asesinó sistemáticamente a los pacientes de los hospitales mentales y casas de acogida. El estado de emergencia creado por el inicio de la guerra fue utilizado como excusa para los asesinatos que, durante el período de paz, se realizaron bajo un gran secretismo. Las oficinas de la T4 registraron a cualquier persona que pudiese ser considerada como “incapacitada” o “incurable”, y organizaron su asesinato masivo en centros especializados, como Hadamar.


El programa Aktion T4 fue funcional a los propósitos e intereses específicos de la economía alemana en ese momento. Por ejemplo, tales recursos sanitarios (camas, personal, etc.) y los eventuales ahorros presupuestales pudieron reocuparse o redirigirse hacia otras necesidades económicas, determinadas principalmente por la guerra y la ocupación de los países del Este de Europa que comenzó poco tiempo después de iniciado el programa de eutanasia Aktion T4. De hecho, el programa de eutanasia también se extendió a determinados presos de los campos de concentración nazi, que mostraban un deterioro físico especialmente marcado y no servían ni para los trabajos forzados del campo ni para la experimentación médica, y eran seleccionados para la eutanasia por el personal médico y enviados en ocasiones a las cámaras de gas ya implementadas en hospitales y psiquiátricos. Esta operación fue denominada por los nazis como Aktion 14f13, la antesala de la implementación de los campos de exterminio masivo como el de Auschwitz, donde fueron utilizados los métodos -ahora en escala ampliada- y en determinados casos también el personal médico y sanitario de la Aktion-T4. 


Personal del T4, la agencia creada para administrar el programa de eutanasia de los nazis.
Berlín, Alemania, fecha incierta.
Precisamente, se sostuvo e hizo hincapié reiteredamente (por ejemplo en la propaganda respectiva) en que estos programas médicos, como el de eutanasia y el de eugenesia, constituían una higienización de la sociedad necesaria para la buena salud de la economía, pues todos estas personas eliminadas eran considerados y presentadas como un lastre para la sociedad.

 "60000 RM es lo que esta persona que sufre de defectos hereditarios cuesta a la comunidad alemana durante toda su vida. Conciudadano, ese también es su dinero. Lea Neues Volk, la revista mensual de la Oficina de políticas raciales del NSDAP".
Entre 1940 y 1941, las cifras de víctimas de este proceso, en las diferentes instituciones que se encargaban de poner en práctica la Aktion T4, fueron las siguientes: Grafeneck-Württemberg, 9.839; Brandenburg a.d. Havel, 9.772; Bernburg a.d. Saale, 9.375; Hadamar bei Limburg, 10.072; Hartheim bei Linz, 18.269; Sonnenstein bei Pirna, 13.720.

A partir de la reapertura del proceso de asesinatos, en 1942, el círculo de las víctimas se hizo más extenso: no sólo personas discapacitadas mental o físicamente, sino también personas en estado de confusión tras un ataque aéreo, soldados traumatizados por la guerra, criminales mentales, etc.


Hadamar


En noviembre de 1940, el Presidente del Land Hessen-Nassau vació y preparó el centro de Hadamar para la oficina principal de eutanasia de Berlín. Fue la sexta y última institución que llevó a cabo asesinatos con gas, como parte del proyecto de “AKtion T4”.


Vista exterior del edificio principal de Hadamar



Desde enero a agosto de 1941, más de 10.000 hombres, mujeres y niños fueron asesinados con monóxido de carbono, en cámaras de gas disfrazadas de duchas, en los sótanos del edificio. Los cuerpos fueron incinerados en el crematorio. Para corroborar las muertes, el departamento de “cartas de consolación” (Trostbriefabteilung) llevaba a cabo un registro oficial en Hadamar que enviaba certificados de defunción con diferentes causas de muerte.

Garaje de los "autobuses grises" en Hadamar.


En agosto de 1941, el programa de eutanasia fue cancelado, y sus trabajadores, en la primavera de 1942, restauraron la institución a su forma anterior, para que nada pudiera sugerir el anterior uso del edificio. Sin embargo, cuando los anteriores administradores de la institución de Hadamar regresaron, se enviaron instrucciones desde las oficinas de la T4 de Berlín, ordenando que continuasen los asesinatos.

Médico nazi, Karl Brandt, director del programa de eutanasia. 27 de agosto de 1942.

Personal de Enfermería de Hadamar
Según las estadísticas internas de la Acción T-4, en Hadamar, en los ocho meses que van de enero a septiembre de 1941, murieron en la cámara de gas de la institución 10.072 personas (Se incluyen sólo las estadísticas de la primera fase de la Acción T-4, que fue cerrada por orden de Hitler en agosto de ese año)

Desde julio de 1942, Hadamar volvió a funcionar como una institución mental “normal”, aunque se mantuvieron los asesinatos disfrazados de enfermedades físicas: se evitaba el uso de la cámara de gas y pasaron a utilizarse inyecciones letales administradas por los médicos de la institución. A partir de abril de 1943 llegaron también niños judíos “mixtos” (con un padre judío): de los 39 niños internados, 34 fueron asesinados con inyecciones letales.

Corredor del crematorio
Desde finales de 1944, fueron internados numerosos trabajadores orientales (Ostarbeiter), enfermos de tuberculosis, que fueron también asesinados con inyecciones: 274 hombres, 173 mujeres y 21 niños menores de 15 años (375 soviéticos y 63 polacos).

En total, entre agosto de 1942 y marzo de 1945 fueron transportadas a Hadamar 4.817 personas debido a enfermedades físicas o mentales, de las que 4.422 murieron en ese período, la mayoría por causas no naturales.

Dos páginas del registro de muerte de Hadamar que enumeran causas falsas de muerte. Miles de los discapacitados físicos y mentales fueron asesinados ahí como parte del programa de eutanasia. Alemania, 5 de abril de 1945
Durante el día, los médicos de la institución seleccionaban a los más débiles, enfermos y demás, que eran destinados a ser asesinados, mientras que durante la noche, los guardianes y enfermeras llevaban a cabo las órdenes, administrando sobredosis de medicinas. Hacia 1943, las víctimas de Hadamar incluían a niños medio judíos que estaban a cargo del Estado, trabajadores forzosos con enfermedades como tuberculosis, enfermos mentales parientes de miembros de las SS y soldados heridos. Desde 1942, los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes en un cementerio recién construido.

El antiguo hospital mental de Hadamar fue una de las seis instituciones destinadas a aplicar la Aktion T4 en el Reich. El término “T4” se refería a la organización creada en Tiergartenstrasse 4, en Berlín, que el Ministerio del Interior del Reich había creado para llegar a cabo sus ideales “racial-higiénicos”, para el asesinato de enfermos psicológicos, disminuidos psíquicos o físicos, etc.

Las tropas norteamericanas ocuparon Hadamar el 26 de marzo de 1945. El número total de víctimas de la institución, hasta esa fecha, es de 14.494 personas.

El cementerio de Hadamar donde las víctimas de la matanza de eutanasia en Hadamar fueron enterrados. Esta fotografía fue tomada hacia el fin de guerra. Hadamar, Alemania, abril de 1945.

En 1953, en el edificio principal de lo que en aquella época era el hospital mental de Hadamar, se inauguró la primera exposición sobre las víctimas de la eutanasia. Desde 1964, el cementerio fue convertido en un memorial, en el que un monumento recuerda a las víctimas.

En 1983, se creó un museo memorial para conmemorar a todas las víctimas de los crímenes de eutanasia nazis en el hospital psiquiátrico de Hadamar. Este memorial incluye el cementerio, las habitaciones originales conservadas y una recién desarrollada exposición sobre el proyecto de eutanasia nazi. También dispone de salas para llevar a cabo seminarios y para la proyección de películas, así como de una librería de referencia.


En 1991 fue inaugurada una nueva exposición sobre los crímenes nazis relacionados con la eutanasia. A partir del año 2002 se puso en marcha el proyecto “lista de víctimas” (Opferliste), que intenta esclarecer el nombre de aquellos que murieron en la institución.

En la actualidad, el memorial de Hadamar consiste en el cementerio, algunas celdas conservadas y la exposición preparada en 1991. En el año 2001 se inauguró un centro educativo y un centro de reunión para jóvenes, en el mismo edificio, que permitía ofrecer seminarios de varios días. El memorial de Hadamar está bajo la supervisión y el mantenimiento de la organización del Estado de Hessen, y en sus archivos se conservan las actas de los pacientes del hospital mental de Hadamar.

La actividad educativa

El memorial ofrece explicaciones médicas y éticas en una extensa biblioteca, pero también a través de diferentes medios, con un archivo de los actos llevados a cabo entre 1933 y 1945, una base de datos sobre las víctimas de la eutanasia y una colección de periódicos referidos al mismo tema.

El memorial ofrece seminarios de diversos días, simposios, conferencias y eventos culturales y conmemorativos. También ofrece programas de estudio de varios días para clases escolares. Además ofrece programas formativos de un día para miembros de diferentes grupos nacionales, formación para profesores en general, de acuerdo con las necesidades de estos sectores profesionales sobre este período histórico.

Todas estas actividades permiten una importante contribución a la discusión de esta parte de la historia alemana, y preparar a los estudiantes para afrontarla en el futuro. El memorial ofrece visitas guiadas, trabajo educativo, acceso al archivo, cooperación con organizaciones internacionales e instituciones educativas, cooperación con otros centros memoriales, relaciones públicas, exposiciones, actos culturales, etc.



Si quieres saber más:


Gedenkstätte Hadamar
Mönchberg 8
65589 Hadamar
www.gedenkstaette-hadamar.de
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10 de abril de 2011

Salud Mental y Derechos Humanos en el Siglo XXI

El estigma, la falta de recursos, el miedo y el desconocimiento acerca de la enfermedad mental, hace que los seres humanos que la padecen sean uno de los colectivos peor tratados en la gran mayoría de los países que desde nuestra sociedad “civilizada” consideramos “del Tercer Mundo”. Por lo general, los enfermos mentales y discapacitados intelectuales, son confinados en instituciones miserables que apenas ofrecen la mínima cobertura de sus necesidades básicas. Además del sufrimiento causado por la enfermedad, se añaden a este, cadenas, correas y otros artilugios que limitan su movilidad, como única opción realista para tratar y contener conductas disruptivas ante la falta de recursos asistenciales. Pero también subyace la falta de atención y maltrato como prácticas habituales en los países o regiones con menos recursos económicos.


John Stanmeyer ha recorrido varios países de Asia (Camboya, China, Pakistán e Indonesia), y sus fotos son una muestra de las diferentes prácticas encontradas en las distintas instituciones psiquiátricas que visitó. Sus fotos sirven para denunciar la terrible situación de la ingente cantidad de enfermos mentales en estos países. Podéis encontrar el reportaje completo aquí.




Encerrados tras las rejas y sin camas para dormir, los niños de menos de siete años languidecen en la Fundación Edhi para enfermos mentales, situada fuera de Karachi, Pakistán. En Pakistán, el gobierno prácticamente ha abandonado el cuidado de los enfermos mentales. Más de 1.000 enfermos mentales viven apiñados en la comuna de Karachi, dirigida por el destacado trabajador social Abdus Sattar Edhi. Puertas de hierro que encierran a los pacientes, algunos de los cuales, completamente desnudos, golpean su cabeza contra las paredes de sus celdas oscuras. "Nuestro centro se está convirtiendo en un vertedero de personas. Se considera a las personas con enfermedades mentales como la suciedad de la sociedad", dice Karim Ghazanfar, supervisor del saturado centro.


Los niños, algunos de tan sólo 7 años, viven tras las rejas en esta Fundación a las afueras de Karachi, en condiciones horribles. Gritando y llorando todo el día, sin calzado y sin camas por lo que los más de 60 niños tienen que dormir en el suelo. Algunos de ellos que ni siquiera son enfermos mentales, sino niños rechazados por su familia.





La sala de los hombres en el Centro de Salud Mental de Distrito de Hongkou, en el centro de Shanghai. Muchos chinos se quejan de un sistema de salud mental que carece de fondos.





Encadenados y desnudos dentro de pabellón para hombres del centro para los enfermos mentales y personas sin hogar de Cipayung, ubicado en Yakarta Oriental.








La vida cotidiana para más de 300 mujeres y hombres, que viven como animales, muchos de ellos encadenados a las paredes en Panti Bina Laras Cipayung. Desde que la crisis económica asiática de 1997 afectó a Indonesia, la financiación para cuestiones como la salud mental se ha visto deteriorada y debido a la inflación, los fondos disponibles en la actualidad son menores de los que estaban disponibles en 1997. El gobierno sólo cuenta con un presupuesto de menos de $ 1 USD al día para proporcionar a cada paciente alimentos y medicinas. Las instalaciones fueron diseñadas para atender a 150 personas.

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25 de marzo de 2011

El experimento Rosenhan

En 1973 la psiquiatría sufrió un vuelco en cuanto al diagnóstico de pacientes en las instituciones psiquiátricas, todo gracias a un experimento conocido como el Experimento Rosenhan, que generó mucha controversia al criticar la validez de los diagnósticos psiquiátricos, y la degradante naturaleza del cuidado de los pacientes.

El resultado del experimento fue publicado en 1973 en la revista Science bajo el título "On being sane in insane places" (Sobre estar cuerdo en centros para locos).

El experimento fue diseñado y conducido por David Rosenhan durante 1972. El doctor Rosenhan llamó por teléfono a ocho amigos y les preguntó si tenían algo que hacer durante el próximo mes. Cuando Rosenhan les explicó lo que se proponía, todos dejaron de lado su agenda, sus trabajos y sus vidas familiares y respondieron que no. No tenían nada que hacer en absoluto durante el próximo mes.



La semana siguiente fue extraña para David Rosenhan y sus ocho amigos. Ninguno de ellos se duchó, afeitó, depiló ni lavó los dientes. Además, es probable que el experimento que se proponían llevar a cabo los estuviera poniendo bastante nerviosos. Por fin, una mañana, se levantaron de la cama y se vistieron con ropa manchada o vieja. Salieron de sus casas y se dirigieron, cada uno de ellos, a un hospital psiquiátrico con servicio de urgencias. Eran hospitales de todo tipo, desde los más lujosos a los más baratos. Hospitales psiquiátricos repartidos por todos los Estados Unidos.

Cuando fueron atendidos solo mintieron en su nombre y en su residencia. El resto de datos que proporcionaron eran completamente ciertos. Por fin, en todos los casos, en todos los hospitales, el médico les hacía la pregunta crucial.

- ¿Por qué está usted aquí, señor?
- Oigo voces -respondían todos.
- ¿Voces? ¿Y qué dicen?
- ¡Zas! -respondieron todos.

Rosenhan estaba convencido de que la psiquiatría tenía problemas graves. En los años setenta hablar de psiquiatría era casi sinónimo de hablar de psicoanálisis. Y éste tiene más de filosofía -siendo amables- que de ciencia. Licenciado en psicología y en derecho, Rosenhan se dispuso a preparar un experimento con el que averiguar la fiabilidad de los diagnósticos psiquiátricos: infiltrar un grupo de falsos pacientes. Las instrucciones que dio a sus amigos fueron bien simples. Solo debían mencionar las voces imaginarias en el momento de su ingreso. Inmediatamente después de ingresar, aquellos que ingresaran, debían decir que ya estaban bien. Lo único que tuvieron que ensayar antes del experimento era como esconder pastillas bajo la lengua.



A todos ellos se les diagnosticaron enfermedades graves: esquizofrenia paranoide y psicosis maniacodepresiva. Todos ellos fueron ingresados. Los psiquiatras que los trataron explicaron su locura en base a las experiencias personales de cada uno de ellos. En todos los casos, para los médicos que diagnosticaron a los falsos pacientes, sus problemas eran consecuencia de sus experiencias personales. Un único y absurdo síntoma, ¡Zas!, era explicado igual en un grupo de pacientes completamente diferentes.

Una vez ingresados todos los participantes en el experimento se comportaron de forma completamente normal. Dijeron a los médicos que ya estaban bien. Que ya no escuchaban las voces. Eran educados, comían y, en teoría, tomaban su medicación, un montón de pastillas que ocultaban bajo la lengua y luego escupían en el WC. Sin embargo todos permanecieron ingresados una media de 19 días, 7 días el que menos y 52 el que más. Todos fueron dados de alta por “una buena reacción al tratamiento y una remisión de los síntomas”

Ni los médicos ni las enfermeras se dieron cuenta de que sus pacientes estaban completamente sanos. Los locos sí. Uno de ellos le dijo a Rosenhan: “Tú no estás loco. Eres periodista o profesor” Y otro: “Estás espiando el funcionamiento del hospital”

Cuando en 1973 Rosenhan publicó un artículo en la revista Science sacando a la luz su experimento y dejando a la psiquiatría con el culo al aire, se ganó el desprecio de multitud de psiquiatras.

Un hospital negó la validez científica del experimento y aseguró la completa eficiencia de su servicio de urgencias. Lanzaron un reto a Rosenhan: durante los tres meses siguientes debía enviar uno o más pacientes falsos al hospital y éste se comprometía a detectarlos con facilidad. Sus psiquiatras no erraban en los diagnósticos. Rosenhan recogió el guante. Los resultados no pudieron ser más favorables para el hospital ya que sus psiquiatras detectaron con suma facilidad y sin género de duda a 41 impostores. Sin embargo, Rosenhan no había mandado a nadie.



El estudio concluyó: “Parece claro que no podemos distinguir al sano del loco en los manicomios” y también ilustró los peligros de la despersonalización y etiquetaje en las instituciones psiquiátricas. Se sugirió que el uso de instalaciones comunitarias para la salud mental que se preocuparan de problemas específicos más que de asuntos psiquiátricos podía ser una solución y recomendó educar a los trabajadores para hacerles más conscientes de la psicología social implícita en esas instalaciones.

En la primera fase, nadie se dio cuenta de que los pseudopacientes eran falsos. Y en la segunda etapa, el equipo de los hospitales identificaron, falsamente, a un gran número de pacientes genuinos como impostores. El estudio produjo grandes cambios en la psiquiatría y en la forma en que se trataba a los pacientes psiquiátricos.

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15 de mayo de 2010

Grandes capacidades...



La enfermedad no anula todas las capacidades ni afectivas ni intelectuales de los que la padecen.

Algunas incluso pueden desarrollarse como en este caso hasta límites insospechados en una persona “normal”. Aunque en este caso se trata de un enfermo de autismo, hay casos muy conocidos de enfermos esquizofrenicos que han desarrollado grandes capacidades en otros campos de la ciencia, de la música, o de cualquier otro dentro de las artes.

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26 de febrero de 2010

Esquizofrenia y cerebro


Hallan una zona cerebral donde se podría localizar la esquizofrenia

Un estudio realizado por la Unidad de Psicosis e Investigación de Benito Menni CASM de Sant Boi de Llobregat, que forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), ha identificado anomalías en la corteza frontal media. La investigación ha utilizado tres técnicas diferentes y el hallazgo ha demostrado una convergencia de evidencia fuerte hacia esta parte del cerebro. Los autores consideran que esta zona puede ser el lugar indicado para concentrar los esfuerzos de investigación en el futuro.




Localizadas anomalías estructurales y funcionales en la corteza frontal media del cerebro, situada en los lóbulos frontales. Imagen: CIBERSAM.

La comunidad científica internacional podría estar más cerca de conocer las causas de la esquizofrenia después del estudio realizado por la Unidad de Psicosis e Investigación de Benito Menni CASM, integrada en la red de Centros de Investigación Biomédica en el área de Salud Mental (CIBERSAM), y que ha revelado alteraciones estructurales y funcionales en la corteza frontal media del cerebro.

Este trabajo, que ha sido publicado en el último número de la revista Molecular Psychiatry, tiene especial importancia porque no existía ningún trabajo anterior sobre esta enfermedad y que hubiera encontrado anomalías cerebrales estructurales y funcionales localizadas en la misma parte del cerebro.

El equipo liderado por Edith Pomarol-Clotet ha realizado este estudio examinando y comparando el cerebro de 32 pacientes con esquizofrenia con el de 32 personas sanas, mediante tres técnicas de resonancia diferentes. Una de estas técnicas mide el volumen de materia gris del cerebro; una segunda examina las conexiones de la sustancia blanca subyacente y, finalmente, una tercera técnica registra el patrón de actividad en diferentes partes del cerebro mientras los sujetos realizan un test de cognición.

El resultado es que las tres técnicas han identificado la misma región cerebral -la corteza frontal media- como anormal en los pacientes. Esta área está incluida en los lóbulos frontales situados en la parte anterior del cerebro y ya implicados en la patofisiología de la esquizofrenia por muchos estudios.


La corteza frontal media forma parte de una red de regiones cerebrales, denominada Default Mode Network (o red neuronal por defecto). Dicha red, que ha sido descubierta recientemente, parece tener un papel crucial en la creación y elaboración de los pensamientos que todos tenemos cuando no estamos ocupados en ninguna tarea mental concreta. A parte de la esquizofrenia, la Default Mode Network también ha sido relacionada con otras enfermedades como el alzheimer a la depresión.

La importancia de la corteza frontal medial

Según Peter McKenna, investigador principal del CIBER de Salud Mental y uno de los autores del artículo, “estos resultados son potencialmente importantes, porque la convergencia de los hallazgos cerebrales, estructurales y funcionales sugiere que la corteza frontal medial puede ser un lugar indicado para concentrar los esfuerzos de investigación en el futuro. Puede ser una pista para encontrar las causas de la esquizofrenia”.

Uno de los aspectos que esta investigación no llega a revelar es el origen de dichos cambios en la corteza frontal medial. La doctora Edith Pomarol-Clotet explica que “éste será, precisamente, el siguiente paso a dar, ya que estamos empezando a planificar un estudio neuropatológico, que confiamos en que, en un futuro, nos revele nuevos datos en este sentido”.

En este estudio, liderado por Benito Menni CASM-CIBERSAM, también han participado miembros del Grupo de Investigación en Aplicaciones Biomédicas de la Resonancia Magnética Nuclear de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), perteneciente al CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), en el que colabora el investigador Antonio Capdevilla desde hace más de 10 años; la Fundació Sant Joan de Déu de Barcelona y el Departamento de Neuroimagen del Centro de Neurociencia de Cuba.

Una enfermedad que afecta a 400.000 personas en España

La esquizofrenia es un trastorno mental crónico y grave que, en España, afecta a unas 400.000 personas. Esta enfermedad se caracteriza por una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas y a una significativa disfunción social. Así, una persona con este diagnóstico, por lo general, muestra un pensamiento desorganizado, delirios, alucinaciones, alteraciones afectivas en el ánimo y las emociones, del lenguaje y conductuales.

Se trata de una enfermedad cuyos síntomas suelen aparecer en adultos jóvenes. En el caso de los hombres se hace visible entre los 18 y los 25 años, mientras que entre las mujeres se retrasa al período de entre 23 y 35 años.

Fuente: CIBERSAM

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26 de enero de 2010

Biomarcadores y esquizofrenia



Se identifican varios biomarcadores de la esquizofrenia en la sangre lo que permitirá diagnosticar el trastorno con un simple análisis.

Un grupo de investigadores del Reino Unido han demostrado que el 40% de los cambios químicos que se producen en el cerebro de los pacientes esquizofrénicos también afectan a otras partes del cuerpo.

Así, los autores estudian estos biomarcadores en la piel, las células inmunológicas y la sangre de los enfermos, en contraste con la mayoría de los trabajos previos que se centraban en el análisis post-mortem del tejido neurológico de los afectados.

Los científicos ya han identificado varios biomarcadores de la esquizofrenia en la sangre y pretende comercializar a lo largo 2010 un análisis de sangre capaz de diagnosticar la patología. El nuevo producto ayudaría a confirmar el diagnóstico basado en evaluaciones psiquiátricas y permitiría una detección y tratamiento precoz de la enfermedad.


FUENTE: CHEMICAL AND ENGINEERING NEWS. ENERO 2010

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20 de noviembre de 2009

Para romper los muros, sin por eso quedar a la intemperie... La Colifata



La Colifata es un espacio de radio ignorado por el Estado (más allá de promesas esquizofrénicas), por las autoridades del hospital Borda (que no fueron internadas) y con apoyo del público, artistas y gente solidaria. Vida y obra de un proyecto que descubrió cómo de la política de represión y encierro, se ha pasado a la de expulsión para dejar a la gente en la calle. Mientras tanto, la radio les devuelve a los internos la posibilidad de voz, encuentro y reconocimiento, para combatir el sufrimiento y la impotencia. Alegres, pero no locos por el fútbol, ni por el mundial, aunque lo tuvieron de invitado a Bilardo.

"Una mirada colifata y festiva de un evento que nos iguala en pasiones, donde todavía podemos coincidir en un espacio y momento para ser felices".

Con esa alegría -que no tiene que ver con la "locura" que vociferan los medios- presentó La Colifata su espacio dedicado al Mundial de Alemania, esperando que Saviola, Riquelme y compañía hicieran lo suyo. El médico, técnico campeón del mundo y comentarista Carlos Bilardo y una gloria futbolera, el "loco" René Houseman, fueron los invitados a una derivación televisiva de la radio, el programa El living de Stellita. Stella Cross vive en la calle y conduce el programa desde una plaza de Belgrano, donde siempre hay un lugar para que se sienten los invitados. Bilardo participó desde "los estudios mayores" de radio La Colifata: el patio del neuropsiquiátrico José T. Borda.

Más que una FM, La Colifata es un gran espacio de comunicación para producir salud. O como lo define en charla con lavaca Laura Gobet, coordinadora del Proyecto, "un espacio de encuentro y empoderamiento que habilita la posibilidad de pensar los medios como canales de transformación".

En 1986 desembarcó en el neuropsiquiátrico José T. Borda un grupo de personas dispuestas a trabajar para desdibujar las gruesas líneas que dividían el adentro del afuera. Se trataba del grupo Cooperanza, conocido en ese entonces como la Peña Carlos Gardel, donde trabajaba como voluntario Alfredo Olivera. Fue a él a quien se le ocurrió comenzar a grabar a los internos: "A partir de usar ese grabador -un Westinghouse enorme- se podía lograr que los internos del Hospital volvieran a tomar la palabra, que recuperaran la voz y que eso además quedase registrado", explica Gobet.

Enterado de esa experiencia, una radio de San Andrés invitó a Olivera para hablar de la locura. Pero como no le cerraba del todo la idea, contraofertó: "¿Por qué no hacemos una columna en la cual hablen directamente los internos?". Y se fundó así "La columna de los Internos del Borda".

EL NOMBRE PROPIO

Olivera pidió que le grabaran los mensajes de los oyentes que llamaban por teléfono. Ese casete permitía llevarle a los internos las opiniones de 'los de afuera'. Pronto el nombre dejó de gustarles, tal vez porque sonaba demasiado solemne. Entonces, entre todos los que participaban de la experiencia, propusieron nombres alternativos: las opciones iban desde Westinghouse hasta Carlos Gardel. Pero finalmente votaron por la única propuesta -entre 40- que remitía a la locura: La Colifata. "Desde el inicio planteó una diferencia muy fuerte sobre lo que es el imaginario de la locura. Porque decir colifato es decir loco querible: qué loca que estás pero te quiero, esto obviamente sin negar el padecimiento", opina Gobet.

En 1991 La Colifata empezó a convertirse en un proyecto autónomo, por fuera de Cooperanza, y a despertar el interés de una variada cantidad de personas, colectivos y personajes: un oyente obsequió la primera antena, el periodista Lalo Mir donó varios de los transmisores, hasta el Comando Sorpresa del ya extinguido programa de televisión Sorpresa y ½, irrumpió un día para renovar instalaciones.

AUTORIDADES Y AUTISMO

Cualquier sábado del año, sin excepción, desde las 14.30 hasta las 19, se puede presenciar al aire libre la transmisión radial de La Colifata, que se realiza en el patio del Borda aunque haga frío o llueva. A la institución jamás le cayó muy simpático que se instalaran allí: "Somos como un granito de arena en el ojo", subraya Gobet. Y agrega: "Por momentos ocurrió que La Colifata estaba tan legitimada afuera que entonces no podían funcionar de manera adversa a nuestro trabajo".

Cuentan algunos enfermeros que a medida que el prestigio de la experiencia crecía, las autoridades comenzaban a intentar apropiarse de ella. Cuando venían periodistas para realizar notas por el entonces flamante proyecto, el director del hospital respondía como si fuese el coordinador de La Colifata. Además, en el cuarto piso del Borda, aún pueden verse las ruinas de lo que intentó ser una idea exclusiva, original de sus autoridades: un estudio de radio. "Ese intento de copiarnos no duró demasiado tiempo. Pero hay muchas más cosas absurdas... nos joden con los ingresos de las cámaras, con la posibilidad de trabajar libremente. Sin embargo, en ningún momento tomamos la política de enfrentarlos directamente, sino que tomamos la postura de hacer. Y el hacer fue tanto que terminó agotando cualquier posibilidad de jodernos", relata Gobet.

DIGNIDAD VERSUS IMPOTENCIA

Según cuentan, La Colifata nace como un espacio para rescatar la dignidad dentro de las llamadas instituciones totales, en donde se generan situaciones de olvido. Más allá de la alegría que trae el trabajo autónomo, el contexto es abrumador: un edificio alejado y solitario, semidestruido, con internos que viven hacinados, familias que los han depositado allí, especialistas que medican sin ofrecer tratamientos psicológicos o que conceden altas a pacientes que quedan en la calle. Una de los dilemas de los que coordinan la radio tiene que ver con lidiar con la tristeza y la impotencia que todo eso genera: "Siempre me acuerdo de la frase de uno de los chicos. Una de las primeras veces que fuimos al Borda, nos dijo: 'La pasaron bien con los loquitos. Ahora se van y no vuelven'. Eso para mí fue muy fuerte, solo pensaba que tenía que volver. Hay situaciones donde uno realmente siente que tiene que ser Superman para poder transformar algo, cuando no hay familia o cuando la institución ofrece maltrato o directamente destrato. Es terrible cuando la persona tiene algo para dar pero no es escuchada y a nadie le importa", relata Gobet.

En La Colifata creen que todos tienen algo para aportar. La salud -dicen- tiene que ver con potenciar lo más saludable de cada uno. Por eso trabajan con técnicas de inclusión de la locura o de lo que a simple vista parece delirante. En la radio tiene espacio todo aquel tenga algo para decir: "A veces en medio de un debate, se te acerca alguien al pasar y te dice: "No, porque yo sabía domar caballos". A partir de ese saber de alguien que suele no hablar ni participar, uno le propone contar eso al aire. Y por ahí eso hace que esa persona, al próximo sábado, tenga un programa para enseñar a domar caballos. A esto nosotros lo llamamos rescate de subjetividad", revela Gobet para demostrar cómo se va formando la programación.

CONTRA EL SUFRIMIENTO

Unas 25 personas integran el colectivo La Colifata, tres de ellas se encargan de retransmitir microprogramas: graban lo que ocurre los sábados, lo editan con criterios políticos, éticos y estéticos, y lo envían a todos los pacientes internos y externos que participan del proyecto. El mismo material se transmite también vía internet. "Trabajamos en dos campos: hacia la comunidad en una función antiestigma y hacia los colifatos como colectivo, para que puedan empoderarse y generar algo distinto en relación a su sufrimiento", aclara Gobet.

Una persona del grupo se encarga de las relaciones con los periodistas y de generar contactos para conseguir financiación. Otras dos ofrecen apoyo a los colifatos el día de la transmisión de manera voluntaria y una estudiante de psicología se encarga de las estadísticas: recoge la información sobre quiénes participan del programa para luego establecer un seguimiento de cada participante. Por último, Olivera y Gobet coordinan varias cosas, pero sobre todo las cuestiones más terapéuticas: realizan interconsultas con los profesionales del Borda y abrieron un espacio, cada viernes, para conversar con todos los internos que lo necesiten.

MANU CHAO COLIFATO

Si bien La Colifata lleva más de 15 años de trabajo, todavía no le encontró la vuelta a su financiación. La mayoría del dinero que ingresó durante estos años vino de donaciones de oyentes, amigos, periodistas o colectivos autogestivos. Todo eso apenas sirvió para los insumos y el mantenimiento. El Estado le otorgó premios y muchas promesas. "Pero nunca un mango", dice Gobet con resignación y describe una de las consecuencias: "El equipo de trabajo cambió mucho a lo largo de estos años. Eso a veces es un dolor y es una imposibilidad como colectivo para organizarse y armar estrategias".

Corría 1996, cuando un documentalista llegó a La Colifata para realizar un video. Luego de un tiempo se fue a vivir, como muchos otros jóvenes en aquella época, a España. Terminó haciéndose amigo del célebre Manu Chao, con quien una tarde de aburrimiento compartió aquel documental. El músico nacido en París quedó gratamente sorprendido y decidió mezclar sus canciones con audios de los colifatos para realizar un nuevo disco, que después pusieron a la venta los músicos que vivían de manera ilegal en España. "Apenas nos enteramos, nos pusimos en contacto con Manu Chao y con FM La Tribu para editar el mismo disco acá", cuenta Gobet. En la Argentina, los vendedores fueron los propios internos que salían del hospital. El disco se llama "Siempre fui loco".

EL ESTADO DE LA NADA

En 2005, el cantante llegó a la Argentina con una nueva propuesta: realizar un recital a beneficio del proyecto. Así fue como en noviembre ese año, uno de los shows de Manu Chao contó con la participación en el escenario de algunos internos que compartieron micrófono con él.

Gracias a lo recaudado en aquella ocasión Gobet -que trabaja en el proyecto desde 1991- pudo empezar a cobrar por su trabajo.

"Basta de que nos ayude siempre la gente. El Estado tiene que hacerse cargo aunque sea una vez. Venimos con muchísimas promesas, papeles firmados, presupuestos aprobados para terminar el estudio, construirnos un lugar... Pero nada. Si hoy nos regalan 15 sillas no tenemos donde guardarlas, estamos guardando los equipos debajo de la cocina del Borda, donde hay una humedad terrible", reclama Gobet.

La casita en donde guardaban inicialmente los equipos fue incendiada el año pasado en circunstancias más que dudosas. Hay varias versiones sobre los responsables pero de eso mucho no se habla. "Se quemó todo pero todo: parlantes, equipos, etc, etc. Ahora todo nos anda muy mal. Por eso terminamos 2005 en una situación de mucho trabajo, muchas ideas, muchas ganas de seguir adelante y a la vez desmoronados", recuerda. Como si fuera poco, les robaron una notebook de adentro mismo del hospital. Pero como el prestigio de La Colifata es tan grande, siempre hay una ola solidaria que la reanima: "Cuando fue el robo de la computadora, estábamos muy mal. Alfredo Olivera escribió un comunicado preguntándole a la gente cómo seguíamos y empezaron a llegar una infinidad de mails de ayuda: desde alguien que donaba su compu hasta alguien que decía que tenía autos antiguos, y podía hacer una exposición a beneficio. El grupo de teatro de San Telmo ofreció la recaudación de sus funciones, Jorge Guinzburg donó una máquina como la que nos sacaron... A nosotros nos alienta muchísimo todo eso".

EL DESCONOCIDO Y LOS ASTROS

En 2004 La Colifata aterrizó en Telefé, para concretar La Colifata TV, que consistía simplemente en seguir haciendo radio pero esta vez para salir por televisión. La propuesta se llevó adelante gracias a Pedro Saborido, que se acercó a la radio con la intención de encarar un proyecto en conjunto y guió al colectivo para concluir en ese ciclo por el cual recibieron cerca de 2.000 correos del público.

En 2006 se renovó la posibilidad de emitir por televisión. Esta vez en el canal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Ciudad Abierta, donde comenzó a transmitirse El living de Stellita. La conductora es una mujer de unos sesenta y largos, madre de un ex interno del hospital, y también conductora del programa radial Visitas en La Colifata, con un estilo rebelde y contestatario. Stellita vive hace 15 años en la calle y desde la Plaza Belgrano, donde suele dormir, realiza su emisión televisiva, rodeada de un par de sillones, algunos invitados y otros colifatos que tienen sus propias columnas. Allí se hizo la presentación del programa previo al Mundial, con René Houseman (el "loco" campeón del mundo en el triste 1978) y Carlos Bilardo (técnico de Argentina campeona en México, 1986), además de Fabián Ferraro, creador del club de fútbol callejero Defensores del Chaco, con el que busca convocar a los chicos de la calle e incorporarlos en un proyecto social y comunitario. La Colifata anuncia El living de Stellita con estos agregados: "El columnista (ex Hombre Desconocido) Alejandro "De la Sagrada Elión" Strassener nos brindará una visión global de la problemática y nuestra Astróloga Juliana Zuc de Batistuta nos aclarará cómo los astros zodiacales están siempre presentes".

Entre la tierra y los astros, Gobet, como coordinadora y psicóloga, ocupa muchas veces el lugar abandonado por los profesionales y se ocupa de realizar interconsultas. "Llevamos al espacio de tratamiento lo que los internos traen al programa de radio. A veces, no hay tratamiento psicológico, sino farmacológico y lo mejor que puede pasar es que a partir de que uno se acerca, decidan ponerle psicólogo".

DEL ENCIERRO A LA EXPULSIÓN

La Colifata resulta así un espacio de identidad y pertenencia para los pacientes. Tal es así que varios de los que están en situación de transferencia -aquellos que se están reinsertando en la vida social- vuelven cada sábado para participar de los programas y continúan definiéndose como colifatos.

El eslogan de La Colifata, "rompiendo muros", ha sido superado. Antes prevalecía la política del encierro, la represión y el aislamiento. Los neuropsiquiátricos eran un depósito de personas posiblemente enfermas, o diferentes, y de pobres.

Ahora todo cambió, y no precisamente para bien, según Gobet: "Está pasando algo en estas instituciones. Antes eran muy represivas, entonces había que trabajar para tomar la palabra y recobrar la identidad de la persona internada. Por eso la idea de romper muros. Pero hoy estos lugares son expulsivos y a muchos le proponen como único destino la calle. La Colifata dentro de esa lógica funciona como un espacio de intersección, que no está adentro del hospital pero tampoco afuera. Se volvió un medio muy fuerte para los internos pero a la vez un espacio de contención y encuentro para los que viven en la calle".

El 100.1 de La Colifata pronto será 100.3 y seguirá escuchándose en un radio de 30 cuadras, pero mejor. También próximamente La Colifata se podrá escuchar por internet. Para romper los muros, sin por eso quedar a la intemperie.

Fuente: La Colifata - Manu Chao

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3 de noviembre de 2009

Proyecto Retrats



¿Puede el arte ayudar a las personas con enfermedad mental?
¿Podemos acercarnos a las personas con esquizofrenia sin prejuicios ni ideas preconcebidas?
¿Cuáles son los sueños de estas personas?
¿Qué piensan?, ¿qué les da miedo?, ¿cómo ven el futuro?

Estas y otras preguntas son las que trata de responder el proyecto Retrats, oficialmente presentado por el laboratorio farmacéutico Brainpharma del Grupo Ferrer, en el marco del XIII Congreso Nacional de Psiquiatría que se ha celebrado en Madrid.

Retrats es un proyecto que nace con la firme voluntad de acercarse a las personas que sufren esquizofrenia con un solo propósito: Escucharlas.

Lluís Gracia sufre esquizofrenia desde hace más de 30 años, ha pasado parte de su enfermedad internado en diversos centros psiquiátricos, donde descubrió el mundo de la pintura. A lo largo de este tiempo, ha realizado más de 5.000 cuadros y en los últimos años, se dedica a realizar talleres de pintura para ayudar a otras personas en su misma situación. Lluís no es un profesor al uso, no se basa en grandes contenidos teóricos, no pretende hacer terapia, y sin embargo, sus alumnos encuentran en sus clases un espacio de libertad y de identificación que les ayuda a mejorar y a comunicarse mejor.

Para reflejar la experiencia vivida por estas personas a través de este taller, se ha desarrollado una página web, www.retrats.org, en la que se recogen testimonios y vídeos sobre las personas que han formado parte de esta iniciativa.

Este proyecto culminará con un documental, Retrats, que será presentado en 2010. Retrats es una producción de Ninots PC, en coproducción con Dokia Films, y cuenta con la colaboración del laboratorio farmacéutico Brainpharma del Grupo Ferrer, las asociaciones AREP (Asociación por la Rehabilitación del Enfermo Psíquico) y FECAFAMM (Federación catalana de asociaciones de familiares y personas con problemas de salut mental), el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), el Distrito de Sant Andreu del Ajuntament de Barcelona , Solidarity Films y Tatou Video.

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