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26 de febrero de 2010

Esquizofrenia y cerebro


Hallan una zona cerebral donde se podría localizar la esquizofrenia

Un estudio realizado por la Unidad de Psicosis e Investigación de Benito Menni CASM de Sant Boi de Llobregat, que forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), ha identificado anomalías en la corteza frontal media. La investigación ha utilizado tres técnicas diferentes y el hallazgo ha demostrado una convergencia de evidencia fuerte hacia esta parte del cerebro. Los autores consideran que esta zona puede ser el lugar indicado para concentrar los esfuerzos de investigación en el futuro.




Localizadas anomalías estructurales y funcionales en la corteza frontal media del cerebro, situada en los lóbulos frontales. Imagen: CIBERSAM.

La comunidad científica internacional podría estar más cerca de conocer las causas de la esquizofrenia después del estudio realizado por la Unidad de Psicosis e Investigación de Benito Menni CASM, integrada en la red de Centros de Investigación Biomédica en el área de Salud Mental (CIBERSAM), y que ha revelado alteraciones estructurales y funcionales en la corteza frontal media del cerebro.

Este trabajo, que ha sido publicado en el último número de la revista Molecular Psychiatry, tiene especial importancia porque no existía ningún trabajo anterior sobre esta enfermedad y que hubiera encontrado anomalías cerebrales estructurales y funcionales localizadas en la misma parte del cerebro.

El equipo liderado por Edith Pomarol-Clotet ha realizado este estudio examinando y comparando el cerebro de 32 pacientes con esquizofrenia con el de 32 personas sanas, mediante tres técnicas de resonancia diferentes. Una de estas técnicas mide el volumen de materia gris del cerebro; una segunda examina las conexiones de la sustancia blanca subyacente y, finalmente, una tercera técnica registra el patrón de actividad en diferentes partes del cerebro mientras los sujetos realizan un test de cognición.

El resultado es que las tres técnicas han identificado la misma región cerebral -la corteza frontal media- como anormal en los pacientes. Esta área está incluida en los lóbulos frontales situados en la parte anterior del cerebro y ya implicados en la patofisiología de la esquizofrenia por muchos estudios.


La corteza frontal media forma parte de una red de regiones cerebrales, denominada Default Mode Network (o red neuronal por defecto). Dicha red, que ha sido descubierta recientemente, parece tener un papel crucial en la creación y elaboración de los pensamientos que todos tenemos cuando no estamos ocupados en ninguna tarea mental concreta. A parte de la esquizofrenia, la Default Mode Network también ha sido relacionada con otras enfermedades como el alzheimer a la depresión.

La importancia de la corteza frontal medial

Según Peter McKenna, investigador principal del CIBER de Salud Mental y uno de los autores del artículo, “estos resultados son potencialmente importantes, porque la convergencia de los hallazgos cerebrales, estructurales y funcionales sugiere que la corteza frontal medial puede ser un lugar indicado para concentrar los esfuerzos de investigación en el futuro. Puede ser una pista para encontrar las causas de la esquizofrenia”.

Uno de los aspectos que esta investigación no llega a revelar es el origen de dichos cambios en la corteza frontal medial. La doctora Edith Pomarol-Clotet explica que “éste será, precisamente, el siguiente paso a dar, ya que estamos empezando a planificar un estudio neuropatológico, que confiamos en que, en un futuro, nos revele nuevos datos en este sentido”.

En este estudio, liderado por Benito Menni CASM-CIBERSAM, también han participado miembros del Grupo de Investigación en Aplicaciones Biomédicas de la Resonancia Magnética Nuclear de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), perteneciente al CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), en el que colabora el investigador Antonio Capdevilla desde hace más de 10 años; la Fundació Sant Joan de Déu de Barcelona y el Departamento de Neuroimagen del Centro de Neurociencia de Cuba.

Una enfermedad que afecta a 400.000 personas en España

La esquizofrenia es un trastorno mental crónico y grave que, en España, afecta a unas 400.000 personas. Esta enfermedad se caracteriza por una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas y a una significativa disfunción social. Así, una persona con este diagnóstico, por lo general, muestra un pensamiento desorganizado, delirios, alucinaciones, alteraciones afectivas en el ánimo y las emociones, del lenguaje y conductuales.

Se trata de una enfermedad cuyos síntomas suelen aparecer en adultos jóvenes. En el caso de los hombres se hace visible entre los 18 y los 25 años, mientras que entre las mujeres se retrasa al período de entre 23 y 35 años.

Fuente: CIBERSAM

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26 de enero de 2010

Biomarcadores y esquizofrenia



Se identifican varios biomarcadores de la esquizofrenia en la sangre lo que permitirá diagnosticar el trastorno con un simple análisis.

Un grupo de investigadores del Reino Unido han demostrado que el 40% de los cambios químicos que se producen en el cerebro de los pacientes esquizofrénicos también afectan a otras partes del cuerpo.

Así, los autores estudian estos biomarcadores en la piel, las células inmunológicas y la sangre de los enfermos, en contraste con la mayoría de los trabajos previos que se centraban en el análisis post-mortem del tejido neurológico de los afectados.

Los científicos ya han identificado varios biomarcadores de la esquizofrenia en la sangre y pretende comercializar a lo largo 2010 un análisis de sangre capaz de diagnosticar la patología. El nuevo producto ayudaría a confirmar el diagnóstico basado en evaluaciones psiquiátricas y permitiría una detección y tratamiento precoz de la enfermedad.


FUENTE: CHEMICAL AND ENGINEERING NEWS. ENERO 2010

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20 de noviembre de 2009

Para romper los muros, sin por eso quedar a la intemperie... La Colifata



La Colifata es un espacio de radio ignorado por el Estado (más allá de promesas esquizofrénicas), por las autoridades del hospital Borda (que no fueron internadas) y con apoyo del público, artistas y gente solidaria. Vida y obra de un proyecto que descubrió cómo de la política de represión y encierro, se ha pasado a la de expulsión para dejar a la gente en la calle. Mientras tanto, la radio les devuelve a los internos la posibilidad de voz, encuentro y reconocimiento, para combatir el sufrimiento y la impotencia. Alegres, pero no locos por el fútbol, ni por el mundial, aunque lo tuvieron de invitado a Bilardo.

"Una mirada colifata y festiva de un evento que nos iguala en pasiones, donde todavía podemos coincidir en un espacio y momento para ser felices".

Con esa alegría -que no tiene que ver con la "locura" que vociferan los medios- presentó La Colifata su espacio dedicado al Mundial de Alemania, esperando que Saviola, Riquelme y compañía hicieran lo suyo. El médico, técnico campeón del mundo y comentarista Carlos Bilardo y una gloria futbolera, el "loco" René Houseman, fueron los invitados a una derivación televisiva de la radio, el programa El living de Stellita. Stella Cross vive en la calle y conduce el programa desde una plaza de Belgrano, donde siempre hay un lugar para que se sienten los invitados. Bilardo participó desde "los estudios mayores" de radio La Colifata: el patio del neuropsiquiátrico José T. Borda.

Más que una FM, La Colifata es un gran espacio de comunicación para producir salud. O como lo define en charla con lavaca Laura Gobet, coordinadora del Proyecto, "un espacio de encuentro y empoderamiento que habilita la posibilidad de pensar los medios como canales de transformación".

En 1986 desembarcó en el neuropsiquiátrico José T. Borda un grupo de personas dispuestas a trabajar para desdibujar las gruesas líneas que dividían el adentro del afuera. Se trataba del grupo Cooperanza, conocido en ese entonces como la Peña Carlos Gardel, donde trabajaba como voluntario Alfredo Olivera. Fue a él a quien se le ocurrió comenzar a grabar a los internos: "A partir de usar ese grabador -un Westinghouse enorme- se podía lograr que los internos del Hospital volvieran a tomar la palabra, que recuperaran la voz y que eso además quedase registrado", explica Gobet.

Enterado de esa experiencia, una radio de San Andrés invitó a Olivera para hablar de la locura. Pero como no le cerraba del todo la idea, contraofertó: "¿Por qué no hacemos una columna en la cual hablen directamente los internos?". Y se fundó así "La columna de los Internos del Borda".

EL NOMBRE PROPIO

Olivera pidió que le grabaran los mensajes de los oyentes que llamaban por teléfono. Ese casete permitía llevarle a los internos las opiniones de 'los de afuera'. Pronto el nombre dejó de gustarles, tal vez porque sonaba demasiado solemne. Entonces, entre todos los que participaban de la experiencia, propusieron nombres alternativos: las opciones iban desde Westinghouse hasta Carlos Gardel. Pero finalmente votaron por la única propuesta -entre 40- que remitía a la locura: La Colifata. "Desde el inicio planteó una diferencia muy fuerte sobre lo que es el imaginario de la locura. Porque decir colifato es decir loco querible: qué loca que estás pero te quiero, esto obviamente sin negar el padecimiento", opina Gobet.

En 1991 La Colifata empezó a convertirse en un proyecto autónomo, por fuera de Cooperanza, y a despertar el interés de una variada cantidad de personas, colectivos y personajes: un oyente obsequió la primera antena, el periodista Lalo Mir donó varios de los transmisores, hasta el Comando Sorpresa del ya extinguido programa de televisión Sorpresa y ½, irrumpió un día para renovar instalaciones.

AUTORIDADES Y AUTISMO

Cualquier sábado del año, sin excepción, desde las 14.30 hasta las 19, se puede presenciar al aire libre la transmisión radial de La Colifata, que se realiza en el patio del Borda aunque haga frío o llueva. A la institución jamás le cayó muy simpático que se instalaran allí: "Somos como un granito de arena en el ojo", subraya Gobet. Y agrega: "Por momentos ocurrió que La Colifata estaba tan legitimada afuera que entonces no podían funcionar de manera adversa a nuestro trabajo".

Cuentan algunos enfermeros que a medida que el prestigio de la experiencia crecía, las autoridades comenzaban a intentar apropiarse de ella. Cuando venían periodistas para realizar notas por el entonces flamante proyecto, el director del hospital respondía como si fuese el coordinador de La Colifata. Además, en el cuarto piso del Borda, aún pueden verse las ruinas de lo que intentó ser una idea exclusiva, original de sus autoridades: un estudio de radio. "Ese intento de copiarnos no duró demasiado tiempo. Pero hay muchas más cosas absurdas... nos joden con los ingresos de las cámaras, con la posibilidad de trabajar libremente. Sin embargo, en ningún momento tomamos la política de enfrentarlos directamente, sino que tomamos la postura de hacer. Y el hacer fue tanto que terminó agotando cualquier posibilidad de jodernos", relata Gobet.

DIGNIDAD VERSUS IMPOTENCIA

Según cuentan, La Colifata nace como un espacio para rescatar la dignidad dentro de las llamadas instituciones totales, en donde se generan situaciones de olvido. Más allá de la alegría que trae el trabajo autónomo, el contexto es abrumador: un edificio alejado y solitario, semidestruido, con internos que viven hacinados, familias que los han depositado allí, especialistas que medican sin ofrecer tratamientos psicológicos o que conceden altas a pacientes que quedan en la calle. Una de los dilemas de los que coordinan la radio tiene que ver con lidiar con la tristeza y la impotencia que todo eso genera: "Siempre me acuerdo de la frase de uno de los chicos. Una de las primeras veces que fuimos al Borda, nos dijo: 'La pasaron bien con los loquitos. Ahora se van y no vuelven'. Eso para mí fue muy fuerte, solo pensaba que tenía que volver. Hay situaciones donde uno realmente siente que tiene que ser Superman para poder transformar algo, cuando no hay familia o cuando la institución ofrece maltrato o directamente destrato. Es terrible cuando la persona tiene algo para dar pero no es escuchada y a nadie le importa", relata Gobet.

En La Colifata creen que todos tienen algo para aportar. La salud -dicen- tiene que ver con potenciar lo más saludable de cada uno. Por eso trabajan con técnicas de inclusión de la locura o de lo que a simple vista parece delirante. En la radio tiene espacio todo aquel tenga algo para decir: "A veces en medio de un debate, se te acerca alguien al pasar y te dice: "No, porque yo sabía domar caballos". A partir de ese saber de alguien que suele no hablar ni participar, uno le propone contar eso al aire. Y por ahí eso hace que esa persona, al próximo sábado, tenga un programa para enseñar a domar caballos. A esto nosotros lo llamamos rescate de subjetividad", revela Gobet para demostrar cómo se va formando la programación.

CONTRA EL SUFRIMIENTO

Unas 25 personas integran el colectivo La Colifata, tres de ellas se encargan de retransmitir microprogramas: graban lo que ocurre los sábados, lo editan con criterios políticos, éticos y estéticos, y lo envían a todos los pacientes internos y externos que participan del proyecto. El mismo material se transmite también vía internet. "Trabajamos en dos campos: hacia la comunidad en una función antiestigma y hacia los colifatos como colectivo, para que puedan empoderarse y generar algo distinto en relación a su sufrimiento", aclara Gobet.

Una persona del grupo se encarga de las relaciones con los periodistas y de generar contactos para conseguir financiación. Otras dos ofrecen apoyo a los colifatos el día de la transmisión de manera voluntaria y una estudiante de psicología se encarga de las estadísticas: recoge la información sobre quiénes participan del programa para luego establecer un seguimiento de cada participante. Por último, Olivera y Gobet coordinan varias cosas, pero sobre todo las cuestiones más terapéuticas: realizan interconsultas con los profesionales del Borda y abrieron un espacio, cada viernes, para conversar con todos los internos que lo necesiten.

MANU CHAO COLIFATO

Si bien La Colifata lleva más de 15 años de trabajo, todavía no le encontró la vuelta a su financiación. La mayoría del dinero que ingresó durante estos años vino de donaciones de oyentes, amigos, periodistas o colectivos autogestivos. Todo eso apenas sirvió para los insumos y el mantenimiento. El Estado le otorgó premios y muchas promesas. "Pero nunca un mango", dice Gobet con resignación y describe una de las consecuencias: "El equipo de trabajo cambió mucho a lo largo de estos años. Eso a veces es un dolor y es una imposibilidad como colectivo para organizarse y armar estrategias".

Corría 1996, cuando un documentalista llegó a La Colifata para realizar un video. Luego de un tiempo se fue a vivir, como muchos otros jóvenes en aquella época, a España. Terminó haciéndose amigo del célebre Manu Chao, con quien una tarde de aburrimiento compartió aquel documental. El músico nacido en París quedó gratamente sorprendido y decidió mezclar sus canciones con audios de los colifatos para realizar un nuevo disco, que después pusieron a la venta los músicos que vivían de manera ilegal en España. "Apenas nos enteramos, nos pusimos en contacto con Manu Chao y con FM La Tribu para editar el mismo disco acá", cuenta Gobet. En la Argentina, los vendedores fueron los propios internos que salían del hospital. El disco se llama "Siempre fui loco".

EL ESTADO DE LA NADA

En 2005, el cantante llegó a la Argentina con una nueva propuesta: realizar un recital a beneficio del proyecto. Así fue como en noviembre ese año, uno de los shows de Manu Chao contó con la participación en el escenario de algunos internos que compartieron micrófono con él.

Gracias a lo recaudado en aquella ocasión Gobet -que trabaja en el proyecto desde 1991- pudo empezar a cobrar por su trabajo.

"Basta de que nos ayude siempre la gente. El Estado tiene que hacerse cargo aunque sea una vez. Venimos con muchísimas promesas, papeles firmados, presupuestos aprobados para terminar el estudio, construirnos un lugar... Pero nada. Si hoy nos regalan 15 sillas no tenemos donde guardarlas, estamos guardando los equipos debajo de la cocina del Borda, donde hay una humedad terrible", reclama Gobet.

La casita en donde guardaban inicialmente los equipos fue incendiada el año pasado en circunstancias más que dudosas. Hay varias versiones sobre los responsables pero de eso mucho no se habla. "Se quemó todo pero todo: parlantes, equipos, etc, etc. Ahora todo nos anda muy mal. Por eso terminamos 2005 en una situación de mucho trabajo, muchas ideas, muchas ganas de seguir adelante y a la vez desmoronados", recuerda. Como si fuera poco, les robaron una notebook de adentro mismo del hospital. Pero como el prestigio de La Colifata es tan grande, siempre hay una ola solidaria que la reanima: "Cuando fue el robo de la computadora, estábamos muy mal. Alfredo Olivera escribió un comunicado preguntándole a la gente cómo seguíamos y empezaron a llegar una infinidad de mails de ayuda: desde alguien que donaba su compu hasta alguien que decía que tenía autos antiguos, y podía hacer una exposición a beneficio. El grupo de teatro de San Telmo ofreció la recaudación de sus funciones, Jorge Guinzburg donó una máquina como la que nos sacaron... A nosotros nos alienta muchísimo todo eso".

EL DESCONOCIDO Y LOS ASTROS

En 2004 La Colifata aterrizó en Telefé, para concretar La Colifata TV, que consistía simplemente en seguir haciendo radio pero esta vez para salir por televisión. La propuesta se llevó adelante gracias a Pedro Saborido, que se acercó a la radio con la intención de encarar un proyecto en conjunto y guió al colectivo para concluir en ese ciclo por el cual recibieron cerca de 2.000 correos del público.

En 2006 se renovó la posibilidad de emitir por televisión. Esta vez en el canal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Ciudad Abierta, donde comenzó a transmitirse El living de Stellita. La conductora es una mujer de unos sesenta y largos, madre de un ex interno del hospital, y también conductora del programa radial Visitas en La Colifata, con un estilo rebelde y contestatario. Stellita vive hace 15 años en la calle y desde la Plaza Belgrano, donde suele dormir, realiza su emisión televisiva, rodeada de un par de sillones, algunos invitados y otros colifatos que tienen sus propias columnas. Allí se hizo la presentación del programa previo al Mundial, con René Houseman (el "loco" campeón del mundo en el triste 1978) y Carlos Bilardo (técnico de Argentina campeona en México, 1986), además de Fabián Ferraro, creador del club de fútbol callejero Defensores del Chaco, con el que busca convocar a los chicos de la calle e incorporarlos en un proyecto social y comunitario. La Colifata anuncia El living de Stellita con estos agregados: "El columnista (ex Hombre Desconocido) Alejandro "De la Sagrada Elión" Strassener nos brindará una visión global de la problemática y nuestra Astróloga Juliana Zuc de Batistuta nos aclarará cómo los astros zodiacales están siempre presentes".

Entre la tierra y los astros, Gobet, como coordinadora y psicóloga, ocupa muchas veces el lugar abandonado por los profesionales y se ocupa de realizar interconsultas. "Llevamos al espacio de tratamiento lo que los internos traen al programa de radio. A veces, no hay tratamiento psicológico, sino farmacológico y lo mejor que puede pasar es que a partir de que uno se acerca, decidan ponerle psicólogo".

DEL ENCIERRO A LA EXPULSIÓN

La Colifata resulta así un espacio de identidad y pertenencia para los pacientes. Tal es así que varios de los que están en situación de transferencia -aquellos que se están reinsertando en la vida social- vuelven cada sábado para participar de los programas y continúan definiéndose como colifatos.

El eslogan de La Colifata, "rompiendo muros", ha sido superado. Antes prevalecía la política del encierro, la represión y el aislamiento. Los neuropsiquiátricos eran un depósito de personas posiblemente enfermas, o diferentes, y de pobres.

Ahora todo cambió, y no precisamente para bien, según Gobet: "Está pasando algo en estas instituciones. Antes eran muy represivas, entonces había que trabajar para tomar la palabra y recobrar la identidad de la persona internada. Por eso la idea de romper muros. Pero hoy estos lugares son expulsivos y a muchos le proponen como único destino la calle. La Colifata dentro de esa lógica funciona como un espacio de intersección, que no está adentro del hospital pero tampoco afuera. Se volvió un medio muy fuerte para los internos pero a la vez un espacio de contención y encuentro para los que viven en la calle".

El 100.1 de La Colifata pronto será 100.3 y seguirá escuchándose en un radio de 30 cuadras, pero mejor. También próximamente La Colifata se podrá escuchar por internet. Para romper los muros, sin por eso quedar a la intemperie.

Fuente: La Colifata - Manu Chao

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3 de noviembre de 2009

Proyecto Retrats



¿Puede el arte ayudar a las personas con enfermedad mental?
¿Podemos acercarnos a las personas con esquizofrenia sin prejuicios ni ideas preconcebidas?
¿Cuáles son los sueños de estas personas?
¿Qué piensan?, ¿qué les da miedo?, ¿cómo ven el futuro?

Estas y otras preguntas son las que trata de responder el proyecto Retrats, oficialmente presentado por el laboratorio farmacéutico Brainpharma del Grupo Ferrer, en el marco del XIII Congreso Nacional de Psiquiatría que se ha celebrado en Madrid.

Retrats es un proyecto que nace con la firme voluntad de acercarse a las personas que sufren esquizofrenia con un solo propósito: Escucharlas.

Lluís Gracia sufre esquizofrenia desde hace más de 30 años, ha pasado parte de su enfermedad internado en diversos centros psiquiátricos, donde descubrió el mundo de la pintura. A lo largo de este tiempo, ha realizado más de 5.000 cuadros y en los últimos años, se dedica a realizar talleres de pintura para ayudar a otras personas en su misma situación. Lluís no es un profesor al uso, no se basa en grandes contenidos teóricos, no pretende hacer terapia, y sin embargo, sus alumnos encuentran en sus clases un espacio de libertad y de identificación que les ayuda a mejorar y a comunicarse mejor.

Para reflejar la experiencia vivida por estas personas a través de este taller, se ha desarrollado una página web, www.retrats.org, en la que se recogen testimonios y vídeos sobre las personas que han formado parte de esta iniciativa.

Este proyecto culminará con un documental, Retrats, que será presentado en 2010. Retrats es una producción de Ninots PC, en coproducción con Dokia Films, y cuenta con la colaboración del laboratorio farmacéutico Brainpharma del Grupo Ferrer, las asociaciones AREP (Asociación por la Rehabilitación del Enfermo Psíquico) y FECAFAMM (Federación catalana de asociaciones de familiares y personas con problemas de salut mental), el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), el Distrito de Sant Andreu del Ajuntament de Barcelona , Solidarity Films y Tatou Video.

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2 de octubre de 2009

El 10% de la población tiene ideas paranoides agudas


Durante una conferencia sobre la paranoia, el psicólogo británico experto en psicosis, ilusiones y alucinaciones Richard Bentall, señaló que este trastorno hace sentir a las personas un terror irracional, que comienza en un estado 'normal' de alerta y previsión de futuro.

El psicólogo, catedrático de la Universidad de Manchester y profesor de la Escuela de Psicología de la Universidad de Gales, recomienda escuchar a los pacientes paranoicos porque se sienten amenazados y ven enemigos por todas partes.'No se puede considerar que son unos locos cuya opinión carece de sentido y a los que simplemente hay que dar la medicación', ha afirmado.

El psicólogo británico sostiene que la psiquiatría 'no está funcionando' con estos pacientes y que los resultados de curaciones hoy son similares a los de la época victoriana, a diferencia de los importantes avances médicos que se han logrado con otros trastornos.

Los psiquiatras consideran la paranoia como una anomalía neurológica, pero los psicólogos entienden que no hay evidencias suficientes para apoyar esa afirmación, y que la influencia de las vivencias y el entorno social son muy importantes.

Sus estudios confirman que las personas que han sufrido un 'desarraigo', como los emigrantes que llegan a un nuevo país, o bien un trauma infantil, como una agresión sexual o una separación de los padres, tienen mayor probabilidad de tener creencias paranoides.

Bentall, autor de varios libros y ensayos sobre la paranoia, se toma 'muy en serio' a los pacientes y por eso cree que es muy importante establecer una alianza con ellos para encontrar la mejor teoría que explique su situación y buscar soluciones.

Uno de sus consejos es no luchar contra los pensamientos negativos, sino aprender a vivir con ellos y centrarse en otras cosas, además de pensar cuidadosamente las diversas alternativas y no decidir lo primero que se pase por la cabeza.

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7 de junio de 2009

El brazo corto del cromosoma 8 "clave" en el cancer y en la esquizofrenia



En el brazo corto del cromosoma 8 se encuentran un número importante de genes que codifican proteínas que controlan la proliferación y/o muerte celular, y que pueden jugar un papel relevante en procesos normales como el desarrollo cerebral o la respuesta inmune, en procesos patológicos como algunas enfermedades neuropsiquiátricas (esquizofrenia, autismo, enfermedad bipolar y depresión) y neurodegenerativas (Enfermedad de Parkinson y Alzheimer). Estos genes también participan en el desarrollo de algunos tipos de cáncer.

Así lo señala una investigación desarrollada por el Prof. Rafael Tabarés-Seisdedos, del Departamento de Medicina de la Universitat de València e investigador del CIBERSAM del Ministerio de Ciencia e Innovación, y el Prof. John Rubenstein, director del Nina Ireland Laboratory of Developmental Neurobiology de la Universidad de California, San Francisco.

"Actualmente, existe evidencia epidemiológica muy sólida respecto a una menor incidencia de algunos tipos de cáncer (especialmente el de pulmón) en los pacientes esquizofrénicos y en sus familiares de primer grado en comparación con la población general, a pesar de que estos pacientes suelen ser grandes fumadores. Esta asociación negativa apunta a la existencia de los mismos factores genéticos que protegen para un proceso, pero predisponen para otro", declara el Prof. Tabarés-Seisdedos.

"Es importante entender que nos jugamos mucho: el cáncer, el autismo o la esquizofrenia son enfermedades complejas con dramáticas consecuencias para muchas personas de manera que cada paso que pueda darse para desentrañar los mecanismos de estas enfermedades, cada nuevo test diagnóstico o avance terapéutico tiene el potencial de mejorar la calidad de vida de muchas personas", señala el Prof. Tabarés-Seisdedos.

El análisis de los genes del cromosoma representa una fuente rica para el entendimiento de las conexiones entre distintas enfermedades que actualmente se consideran diferentes", apuntan las conclusiones del trabajo.


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Eurocámara y Salud Mental


FUENTE: EUROPA PRESS. 2009 FEB

Uno de cada cuatro europeos sufre algún tipo de trastorno mental por lo menos una vez en su vida, siendo la depresión uno de los trastorno más comunes y que, según los expertos, se convertirá en 2020 en la segunda causa de discapacidad en el mundo desarrollado, de acuerdo con los datos que maneja la Eurocámara. Mientras, el coste de las enfermedades mentales y su tratamiento sanitario se eleva al 3 o 4% del Producto Interior Bruto de los Estados miembros.

Con todo ello el pleno de la Eurocámara acaba de adoptar un informe en el que defiende apostar por la prevención de los trastornos mentales en la Unión Europea, reclama que los problemas de salud mental se traten en los servicios generales de salud formando de manera adecuada, para ello, a médicos generalistas y, asimismo, asegurar la integración de los enfermos mentales en el sistema educativo y mercado laboral.

Los eurodiputados reclaman en su informe dar prioridad a la prevención de los trastornos mentales a través de intervenciones sociales, prestando especial atención a los grupos vulnerables -menores, emigrantes, desempleados o discapacitados- e introducir su detección precoz en los servicios generales de salud. El texto ha salido adelante con los votos a favor de 616 eurodiputados, 24 en contra y 12 abstenciones.
Por ello, instan a los Estados miembros a poner en marca cursos de formación específicos para formar a médicos generalistas y personal psiquiátrico a fin de reconocer mejor los riesgos de suicidio. El 90% de los más de 50.000 suicidios que se registran en Europa cada año son atribuibles a un trastorno mental.

Además, exigen a los Veintisiete fomentar la no discriminación en cuanto a acceso de tratamientos cuando la prevención no sea suficiente y les piden también que reconozcan a las personas con problemas de salud mental su derecho a un acceso igualitario, pleno, adecuado a la Educación, la formación y el empleo y les garanticen un apoyo adecuado a sus necesidades.

La autora del informe, la eurodiputada socialista griega Evangelina Tzampazi, instó a los Estados miembros a impulsar programas de apoyo para los padres y creen puestos de consejero en todas escuelas secundarias para atender las necesidades sociales y emocionales de los adolescentes. Tzampazi subrayó además la necesidad de establecer relaciones entre escuelas, padres, servicios de salud y la comunidad para reforzar la integración social de los jóvenes con desórdenes mentales.

En el caso de los enfermos mayores, los eurodiputados instan en su informe a los Estados miembros promover la vejez sana y activa, garantizando su participación en la vida social y desarrollando sistemas flexibles de jubilación. También piden más investigación en la prevención y tratamiento de trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer y otras enfermedades mentales relacionadas con la edad.

Los eurodiputados piden muy especialmente en su informe a los Estados miembros que apoyen la contratación de personas con desórdenes mentales puesto que el lugar de trabajo desempeña un papel "central" para su integración social.

Además, la Eurocámara anima a los Veintisiete a impulsar estudios sobre condiciones laborales que pueden contribuir a la aparición de estos trastornos, especialmente en el caso de las mujeres dado que una de cada seis en Europa, padece depresión y, por otra parte, insta a la Comisión Europea a reclamar a empresas y organismos públicos la publicación anual de informes sobre sus políticas para promover la salud mental de sus trabajadores.

Los eurodiputados defendieron aprovechar las posibilidades de financiación disponibles del Séptimo Programa Marco para aumentar la investigación de enfermedades mentales y instaron a los Estados miembros a explorar otras vías de financiación, por ejemplo, a través del Fondo Social Europeo y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.


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Detección precoz

 

Web en inglés que dispone de recursos valiosos para la detección temprana y tratamiento de aquellas personas que se encuentran en situación de riesgo para la psicosis. Pincha en la siguiente imagen para acceder a la Web:

EIlogo2



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En la esquizofrenia la falta de conciencia por parte del paciente puede durar décadas



FUENTE: PUBMED. 2008 OCT

El psiquiatra Xavier Amador es Profesor de Psicología Clínica en la Universidad de Columbia (EEUU). Su carrera profesional se ha centrado en el estudio de trastornos como la depresión bipolar o la esquizofrenia. La experiencia con la enfermedad de su hermano fue decisiva. Autor de varios libros, ha conseguido convertir un libro sobre esquizofrenia '¡No estoy enfermo, no necesito ayuda!' en todo un superventas. Recientemente ha participado en Sevilla en el V Encuentro del Proyecto Adherencia Terapéutica en la Esquizofrenia (ADHES).

Cuestionado sobre por qué las personas con esquizofrenia rechazan la medicación, Amador indica que estas personas no entienden que tienen una enfermedad, ni que se comportan de manera diferente a los demás. Tampoco ven los síntomas que la familia, los médicos y las personas de la calle ven. La falta de conciencia puede durar décadas. En España hay más de 200.000 personas con esquizofrenia que siguiendo su propio sentido común rechazan el tratamiento. Algo lógico si uno cree que no está enfermo. No se debe a que sean irresponsables o inmaduros, ni al miedo estigma. Es un síntoma más de su trastorno cerebral, como los delirios o las alucinaciones.

Los familiares de un enfermo con esquizofrenia, lo primero que tienen que hacer es no culpar a la persona. Es muy común pensar que el paciente está siendo inmaduro. Con todo ello su método se basa en cuatro pasos: el primero, dejar de tratar de convencer a la persona de que es un enfermo mental; el segundo, escucharle y respetar su punto de vista; el tercero, averiguar lo que el paciente quiere en su vida y, el cuarto, unir ese anhelo a la visita a un psiquiatra. El segundo paso es en el que fallamos la mayoría de los familiares, porque pensamos que empeoraremos su enfermedad. Por ejemplo, si el punto de vista de un enfermo es que la CIA le persigue, no se debe discutir con él y tampoco decir que se le cree. La clave está en repetir y decirle: “Entonces, para que yo lo entienda, lo que a ti te preocupa es que la CIA te persigue ¿no?”.

Lo que ocurrirá es que, eventualmente, el paciente te preguntará si le crees y ahí es cuando yo recomiendo utilizar las 3A [por las siglas en inglés de disculpa, reconocimiento y acuerdo]. Por seguir con el mismo ejemplo, yo le diría al paciente: “Perdona, y sé que puedo estar equivocado, pero yo no veo signos de que la CIA te persigue. Espero que respetes que podamos estar en desacuerdo”. A partir de ahí hay que pasar a los pasos tres y cuatro. Es posible que lo que te diga el paciente es que él quiere independizarse y tú le puedes decir, por ejemplo, que yendo a un psiquiatra y tomando la medicación será más fácil que pueda llevar una vida independiente.


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Mi viaje al mundo de la Esquizofrenia

Intentos de suicidio, delirios, manías persecutorias, euforia, depresión… Durante un año, la cineasta Ione Hernández convivió con enfermos de esquizofrenia. Su objetivo era retratar en un documental una de las enfermedades más temidas por la sociedad. El resultado de su trabajo nos descubre la lucidez que emerge más alla de la locura. Y cómo sus miedos son también los nuestros. Sienten miedo. La vida los asusta. Saben que morirán sin superarlo. Conocen el psiquiátrico, numerosos intentos de suicidio y la desesperanza. Son personas que sufren –las llaman `enfermos´– a las que conocí mientras realizaba un documental titulado Uno por ciento, esquizofrenia.


Ese miedo que sienten yo también lo tengo, por eso me asustaba la idea de penetrar en esos rincones que la sociedad oculta. Temía sentir demasiado, verme rodeada de elementos que la mayoría de las veces preferimos evitar. Recuerdo a un amigo: «No te metas ahí, ¿para qué?». No le hice caso y acepté la invitación de Julio Medem, productor de esta película sobre una enfermedad que en España sufren más de 400.000 personas.


Pasé meses hablando con pacientes, con sus familiares –sus madres, sobre todo– y con psicólogos y psiquiatras. Más tarde me encerré en la sala de montaje y profundicé aún más en ese mundo doloroso, trágico, en el que sus mentes piden a gritos llamadas de socorro ante situaciones insoportables: los delirios. Así, me he acercado a ellos con mis propios miedos y otras sensaciones calladas. Yo preguntaba; ellos respondían. Su pasado y presente, enteros y desnudos; desprotegidos o, quizá, más protegidos y fuertes que nunca, porque su verdad ya no necesita demostrar nada.


«Sufro una enfermedad mental que se llama esquizofrenia.» Así abría Montse Fernández su entrevista, contando, siete años después, lo que le empezó a pasar cuando tenía 20 (la enfermedad suele manifestarse al final de la pubertad y el inicio de la edad adulta). Montse miraba a la cámara buscando complicidad. Durante dos horas lloré en silencio, conmovida; en más de una ocasión le pregunté si estaba bien. «Sí», respondía ella. Y seguía. «Notaba algo en mi cabeza, no sabía el qué, pero algo no funcionaba bien. Me encerré en casa. Un año entero sin comunicarme con nadie, sólo con mi madre, y le mentía cuando me llamaba. Le decía que estaba trabajando. ‘Mamá, ahora no puedo hablar contigo que me voy a trabajar’. Era mentira. Pasaba encerrada en casa todo el santo día, sin hacer nada.» Y cuando salía, sufría. «La gente en el metro me miraba y me tiraba besos; y en la calle se giraban todos para hablar conmigo.»


Al acabar de rodar se quedó a cenar con el equipo. Parecía a gusto entre aquellos desconocidos que la escuchaban. Al irse, nos abrazamos y los días siguientes nos mandamos mensajes por el móvil. Me decía que estaba animada, con ganas de hacer cosas. Durante todo el montaje, Montse es a quien más presente he tenido. Su entrevista fue la más poderosa y me dio pistas para saber cómo enfocar el trabajo.


La ausencia de su padre, que la abandonó; los reproches de sus hermanos subrayando que, en idénticas circunstancias, no habían terminado así; y la culpa por no corresponder a los cuidados de su madre. «¡Pobrecita!, que me venía a visitar al psiquiátrico y le decía que no la quería. ¡Encima que venía después de estar todo el día trabajando!» Del psiquiátrico, Montse guarda malos recuerdos, señalando el abandono por parte de las instituciones: «Imagínate: los siete días de la semana, con sus 24 horas, encerrada, y a buscarte la vida. Nada que hacer. Sólo te dan normas, y si quieres que te visite un médico, tienes que montarla, porque, si lo pides y aparentemente no pasa nada, no vienen». Montse, como el resto de los entrevistados, intentó el suicidio. Lo cuenta con naturalidad: «La paranoia te da por eso».


Lo que más me ha conmovido no han sido los delirios ni las tentativas de suicidio, sino el sufrimiento innecesario que viven a diario, por padecer una enfermedad mental, una situación tan humana como no padecerla, y no tener un apoyo real para atenderla. Frases como éstas pueblan sus testimonios: «En cuanto me pongo mal, me entra mucho miedo». «Me da mucho miedo la vida.» «Te entra miedo, quieres huir, no puedes.» «Tengo miedo a hacer daño, a sentirme así. Me encierro.» El miedo estaba siempre presente. En ellos, en sus familiares, también en todos nosotros.


La lucidez con la que Xabi, otro protagonista, habla de su enfermedad –pide que se exploren nuevas vías de curación– confirma el sentimiento de exclusión e impotencia. Vive con su compañera. Han sido rechazados por sus familias. Xabi terminó la entrevista cansado. Son los efectos secundarios de la medicación. La naturalidad y entrega iniciales, su necesidad de reivindicar dignidad, se fueron desvaneciendo. Fue traumático repasar su vida. Sentí su cansancio, no de la entrevista, sino de todos sus años de lucha. «Me moriré sin superarlo.»


La tristeza y desesperanza que no se merecen los ojos de Montse se repetían en la voz de Xabi. Recuerdo sentirme incómoda. No dejaba de ser una desconocida a la que entregaban lo más valioso que poseen: la historia de sus vidas, sin reparos, sin protección... Demasiado acostumbrados al juicio social que los rechaza, supongo que mis preguntas no generaban ninguna necesidad, más allá que la de ser ellos mismos.


Mario, que prefiere llamarse así, describe su experiencia reviviendo la impotencia que sentía: «Tenía una mezcla de sentimientos de rabia y de angustia. Pensaba en coger el cuchillo un montón de veces y cortarme el pescuezo; no podía más».


Efrén hacía sólo una semana que había intentado acabar con su vida, pero eso no le impidió acudir a la entrevista. Estudiaba Bellas Artes cuando comenzaron los delirios. Su paso por Madrid, entre farras y consumo de drogas, lo llevó al borde del suicidio y al psiquiátrico. «Noches enteras sin dormir. Empiezas a sentirte en un hoyo, escuchas voces, te hablan, y tan pronto te sientes bien como que te empiezas a sentir mal, mal y mal…»


Mario, de nuevo: «La televisión me mandaba rayos. Me tiraba al suelo como Rambo y me metía en la cama de mi madre. Era como si secuestraran mi mente. Me obligaban a comer por el lado derecho, pero no podía. Cuando salía a la calle, los maricones me perseguían. Me entraban ganas de matarlos».


Antonio está casado, tiene dos hijos y sabe que sin el apoyo de su mujer no estaría aquí: «Creía que me perseguía el demonio y yo sólo quería huir». El relato de sus delirios no me hizo magnificar la percepción del drama que implica la enfermedad. La desestructuración de sus familias y el gran estigma social que sufren hacen que la cuestión se dirija de nuevo a nosotros. ¿Cómo es posible que el mundo se haya organizado civilizadamente con unos niveles de exclusión tan grandes y tan justificados –social, política y científicamente–, con un grupo de personas tan desgraciadas a cuya enfermedad se añaden pobreza y rechazo de todo tipo? Me acuerdo de Efrén, quien casi con indiferencia me dijo: «Yo no puedo ir a ningún lugar y decir: ‘Hola, me llamo Efrén Corrales y sufro una enfermedad mental que se llama esquizofrenia’. Salen corriendo». Hoy, que escribo este artículo, me he enterado de que Efrén ha vuelto a ser ingresado.


Ahora, todos están bajo tratamiento. El diagnóstico les dice que sufren de trastorno esquizoparanoide, esquizofrenia residual y psicosis esquizofrénica diferencial. Montse, Xabi, Antonio, Mario, Efrén, Andrés, todos toman su medicación diaria: antidepresivos, tranquilizantes, ansiolíticos, antipsicóticos. A Montse le sale leche de los pechos. Xabi ya no puede llorar y cuando tiene relaciones con su novia no eyacula. La medicación los atonta, les seca la boca. Se ponen feos, engordan y tienen sensaciones extrapiramidales. Consumen una media de cuatro pastillas al día. ¿Por cuánto tiempo? ¿Toda la vida? Ésta es una de las grandes cuestiones relacionadas con el uso de los fármacos: por un lado, el delirio no se puede dejar extender, pero en función del uso de la medicación se puede paralizar todo.


El debate hoy no se plantea en torno al empleo o no de los medicamentos, sino en cómo se utilizan. Los más de 20 psiquiatras y psicólogos con los que he hablado coinciden en que sería una barbaridad no tratar un brote psicótico con ellos. Es más, no frenar el delirio puede acarrear la pérdida de masa cerebral.

¿Pero por qué nuestra sociedad no invierte en el elemento fundamental para la salud mental, que son los recursos humanos? ¿Por qué sigue siendo el fármaco el único avance que se aplica y llega a todos los programas?: «Porque la investigación sigue estando en manos de la industria farmacológica y las instituciones no dedican el presupuesto necesario de la demanda más importante». Es la ausencia de una terapia psicosocial complementaria lo que realmente preocupa a todos los expertos.


Xabi insiste en sus reivindicaciones: «Los que mejor conocemos nuestra enfermedad somos nosotros mismos». Investiga sobre su dolencia. Prueba nuevas posibilidades. La medicación ayuda a estabilizar los fluidos del cerebro que están desordenados, concede Xavi, pero «lo que no te dicen los médicos es que, por medio de la emoción y la afectividad, esos fluidos químicos que están desordenados se pueden ordenar».


Los psiquiatras, en el fondo, no saben lo que es la esquizofrenia, pero dicen que es la enfermedad clave, ya que reúne todas las características de las patologías psiquiátricas. El origen puede obedecer a factores biológicos, genéticos y psicosociales, pero se trata, ante todo, de una respuesta humana ante una situación humana: la imposibilidad de control sobre la propia voluntad.


Las cintas grabadas se iban acumulando. En los viajes con el equipo a Barcelona, Sevilla, Bilbao, Mérida, todos empezamos a compartir las sensaciones tras las entrevistas. Nos habíamos hecho demasiadas preguntas sobre nosotros mismos mientras ellos hablaban. Estábamos más cerca de ellos…, y de nosotros. Ya no había distancia. El abismo que la sociedad crea entre estas personas y el resto es enorme, y lo complica todo aún más.


Tras varios meses de montaje, memorizando sus vidas, recuerdo el hartazgo cotidiano del camino: de la productora a casa, de casa a la productora. Ellos me acompañaban y me aupaban a diario. La repetición de sus vivencias las acentuaba en mi memoria y experimenté más de cerca lo que contaban. Entendí su valía. Agradecía a diario aquellas entrevistas con auténticos luchadores, con su dignidad anónima, enfrentándose al miedo más profundo con las escasas herramientas que les hemos dejado.


Ione Hernández


Artículo extraído del XLSemanal

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